Los Peces se pasan a la dieta del saltamontes

Miércoles, 21 Abril, 2010

En el año 2008, la producción acuícola marina andaluza de peces alcanzó las 6.090 toneladas y los 32,84 millones de euros, según datos de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía. Este volumen se basa en especies piscícolas carnívoras, sobre todo dorada y lubina, que concentran el 96,0% de la producción acuícola marina regional. Estos peces precisan una cantidad de proteína muy elevada para su alimentación basada tradicionalmente las harinas de pescado, la principal fuente proteica para los piensos acuícolas. No obstante, los expertos comienzan a buscar nuevas materias primas, dada la escasez de estas harinas, como consecuencia de la sobreexplotación del medio marino. La alternativa inmediata ha pasado por las harinas vegetales, más baratas y abundantes, pero que presentan como principales inconvenientes, como cierto desequilibrio entre aminoácidos esenciales y no esenciales. Asimismo, en el caso de peces carnívoros, estas harinas cuentan con limitaciones relacionadas con la fisiología digestiva de las especies.

De ahí que expertos del grupo Ecología acuática y acuicultura de la Universidad de Almería haya iniciado un proyecto en que obtendrá piensos procedentes de insectos como alternativa a las harinas de pescado que se utilizan en acuicultura, que no suponen una competencia con fuentes de alimentos para el ser humano y dada su procedencia animal, pueden adecuarse a la fisiología digestiva de los peces con facilidad, es decir, las especies pueden ingerir este alimento ya que se pueden ajustar a sus necesidades nutritivas. De esta forma, los peces ingerirán una dieta basada en larvas, y adultos de diferentes insectos.

En el proyecto -que la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia ha financiado con 98.055 euros- los expertos analizarán la composición química de las harinas de insectos. Asimismo, evaluarán la eficacia de estos piensos en ensayos de alimentación in vivo con peces, valorando tanto la cantidad como la calidad del producto y, por último, el balance económico de su uso.

Menú variado

Los insectos han sido empleados como fuentes proteicas para animales en aquellas regiones con escasez de alimentos y forman parte de la dieta de peces de vida salvaje, especialmente de agua dulce. En este sentido, los investigadores evaluarán varias especies habituales en la cría de mascotas exóticas (Tenebrio molitor, Zophoba morio, Achetra domestica), esto es, ejemplares de larvas de escarabajos, grillos y saltamontes, por su facilidad de adquisición en el mercado. Asimismo, utilizarán la larva de una mariposa (Plodia interpunctella), gracias a la colaboración con la empresa almeriense Insectos.med S.L. "La idea es que, estas harinas basadas en insectos, no sean solo nutritivas sino que también sean apetecibles para los peces", explica uno de los investigadores que participan en el proyecto, Fernando García Barroso.

Con estos insectos, los expertos contrastarán la respuesta en dos especies acuícolas diferentes en cuanto a su tipo de alimentación, así como a su capacidad digestiva y metabólica de utilizar los nutrientes. En concreto, han seleccionado una especie cultivada tradicionalmente en el Sur de España, la dorada (Sparus aurata), de alimentación carnívora y, por otra parte, la tilapia (Oreochromis sp.), una especie omnívora, que consume larvas de insectos en su hábitat natural. "Hemos seleccionado esta ultima como especie representante de agua dulce y por el especial interés que hay en desarrollar su cultivo en Almería, además de su proyección mundial y elevada productividad", destaca la responsable del proyecto, María José Sánchez-Muros.

Nuevas fuentes de alimentación

Aunque en la actualidad el equipo investigador reconoce que las harinas de insectos no pueden competir en calidad con la harina de pescado, abren nuevas vías de alimentación para la industria acuícola del futuro. "Un hecho innegable es que el factor limitante para la acuicultura será la disponibilidad de esta harina. Si los alimentos basados en insectos cuentan con la misma eficacia nutritiva y muestran que las producciones acuícolas mantienen el mismo ritmo de crecimiento, se puede llegar a pensar en el uso de estas harinas como un elemento más adecuado que los alimentos vegetales, a la hora de elaborar piensos para peces", explica Sánchez-Muros.

La investigadora destaca que factores como el aumento de la explotación intensiva de animales de carne y leche, el desarrollo de la producción piscícola, y la prohibición de incluir harinas de carne en los piensos de animales han creado una fuerte demanda de harina de pescado, como fuente de proteínas de alto valor biológico. Por otra parte, apunta que la sobreexplotación de los caladeros y degradación del medio marino han provocado una disminución en el volumen de la producción de esta materia prima. "Esta situación se ha traducido en las últimas décadas en un aumento del precio de la harina de pescado, que repercute en un encarecimiento de los piensos, de tal manera que, en el caso de la acuicultura, llegan a alcanzar precios muy elevados, aún sustituyendo en la mayor medida posible la harina de pecado por harinas vegetales", apostilla.