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Francisco Lahoz, director del proyecto F4BAC, Fishmongers 4 Aquaculture Growth

«Hablar de acuicultura con claridad ayuda a desmontar mitos y a poner en valor un modelo productivo que, en Europa y España, trabaja con altos estándares de sostenibilidad y seguridad alimentaria»

"Hablar de acuicultura con claridad ayuda a desmontar mitos y a poner en valor un modelo productivo que, en Europa y España, trabaja con altos estándares de sostenibilidad y seguridad alimentaria"

El proyecto F4BAC, Fishmongers 4 Aquaculture Growth, ha contribuido a fomentar la comercialización de productos acuícolas, mejorando del conocimiento y la sensibilización de actores clave, como el sector de las pescaderías tradicionales y la sociedad en general. “Las pescaderías son un canal clave para explicar el origen, la calidad y la sostenibilidad de los productos acuícolas”, recalca Francisco Lahoz, director del proyecto, que apunta la necesidad de contar con prescriptores de confianza, como las pescaderías tradicionales, y seguir apostando por la transparencia para que se la acuicultura se conozca más y mejor.

¿Por qué es importante sensibilizar a los profesionales del sector minorista de productos pesqueros y a la sociedad en general sobre la sostenibilidad y seguridad de los productos acuícolas?
La acuicultura es una pieza clave para garantizar que sigamos teniendo pescado y marisco de calidad en el futuro. Sin embargo, todavía existe bastante desconocimiento sobre cómo funciona realmente. Muchas veces la percepción social no se corresponde con la realidad del sector. Hablar de acuicultura con claridad ayuda a desmontar mitos, a ofrecer información fiable y a poner en valor un modelo productivo que, al menos en Europa y en España, trabaja con altos estándares de sostenibilidad, control y seguridad alimentaria.
En este contexto, las pescaderías tradicionales juegan un papel fundamental. Son un canal de confianza para el consumidor y el lugar donde muchas personas resuelven sus dudas a la hora de comprar. Por eso, contar con profesionales bien informados permite trasladar de forma sencilla y cercana qué hay detrás de los productos acuícolas, su origen y sus garantías, reforzando así la confianza del consumidor.

¿Cómo habéis trabajado para sensibilizar a los profesionales del sector minorista y cambiar su percepción sobre los productos acuícolas? 
Desde el proyecto F4BAC hemos apostado por un enfoque muy práctico y cercano. No se trataba de explicar conceptos, sino de acompañar a las pescaderías en el proceso de conocer mejor la acuicultura. Para ello, hemos organizado talleres de escucha activa (focus groups) para conocer mejor la percepción y sesiones de sensibilización dirigidas al comercio tradicional, donde se han tratado temas clave como la sostenibilidad de los sistemas de producción, la seguridad alimentaria, el bienestar animal o las propiedades nutricionales de estos productos. Todo ello partiendo de una escucha activa.
Además, hemos trabajado en generar materiales y contenidos pensados para el día a día del mostrador: información clara, estudios adaptados y recursos materiales (cartelería, creatividades para redes…) que hablan el mismo lenguaje que el sector. El objetivo ha sido que los profesionales cuenten con herramientas útiles para explicar, recomendar y defender los productos acuícolas con mayor seguridad y confianza frente al consumidor.

¿Cómo valoráis los resultados de las sesiones de sensibilización sobre acuicultura para pescaderías tradicionales?
La valoración es muy positiva. Las sesiones han servido, sobre todo, para aclarar muchas dudas que se repetían con frecuencia y para desmontar ideas preconcebidas que estaban bastante extendidas. En general, se ha notado un mayor conocimiento y una visión más realista de lo que es la acuicultura y de cómo se trabaja en el sector.
Además, hemos percibido un cambio interesante en la actitud de las pescaderías. Cada vez hay más interés en incorporar el discurso de la acuicultura sostenible en la conversación diaria con el cliente, entendiendo que disponer de información clara y fiable no sólo genera confianza, sino que también refuerza su papel como profesionales y como prescriptores en el punto de venta.

En cuanto a las sesiones de igualdad y empoderamiento femenino, ¿cuáles son los aspectos que más preocupan a las profesionales del sector?
En las sesiones han salido preocupaciones muy claras y compartidas. Una de las principales tiene que ver con la conciliación entre la vida laboral y personal, especialmente en un sector con horarios exigentes como es el de las pescaderías. También se ha hablado mucho de la falta de visibilidad del liderazgo femenino y de cómo todavía persisten ciertos estereotipos de género asociados a determinadas tareas o responsabilidades.
Algo que se repite es la sensación de que, aunque las mujeres tienen un papel fundamental en las pescaderías tradicionales y en toda la cadena pesquera, ese trabajo no siempre se reconoce ni se pone en valor. Poder hablar de ello abiertamente ha sido clave para identificar retos comunes, a la vez que enriquecedor para avanzar hacia un sector más justo e inclusivo.

El eslabón comercializador, principalmente las pescaderías tradicionales, es el que tiene el contacto directo con los consumidores y consumidoras. ¿Son conscientes de su potencial para trasladarles información sobre el valor de los productos acuícolas?
Sí, son conscientes de ese potencial. La cercanía y la relación de confianza que mantienen con el consumidor convierten a las pescaderías tradicionales en un canal clave para explicar el origen, la calidad y la sostenibilidad de los productos acuícolas.

En el marco del proyecto habéis publicado el estudio Cultivando el Futuro del Mar: guía de acuicultura sostenible desde la producción hasta el consumo. ¿Cuáles son las principales conclusiones de la publicación?El estudio ayuda a entender mejor qué es la acuicultura, cómo funciona y por qué es una actividad cada vez más importante, pero también pone de relieve que todavía existe un desconocimiento generalizado sobre el sector.

  • La acuicultura es clave para garantizar el abastecimiento de productos del mar y complementar a la pesca extractiva.
  • Se trata de una actividad regulada, con controles muy estrictos en materia de seguridad alimentaria, trazabilidad y sostenibilidad.
  • Los productos acuícolas ofrecen garantías de calidad y un perfil nutricional igual al de pesca extractiva.
  • A pesar de ello, el estudio confirma que persisten dudas, mitos y falta de información, tanto entre los consumidores como en parte del canal comercial.
  • Por ello, se subraya la importancia de seguir trabajando en divulgación y formación, especialmente a través de las pescaderías tradicionales como canal de confianza. 

La producción acuícola no es bien conocida y existen ciertos prejuicios en torno a ella, sin embargo, la acuicultura supera a la pesca tradicional en volumen global. ¿Qué hace falta para que la acuicultura se conozca más y mejor?
Hace falta, sobre todo, que la información llegue bien al destinatario. No basta con que exista información o datos contrastados si no se transmiten de forma clara, comprensible y adaptada a quien los recibe. La clave está en saber explicar la realidad del sector con un lenguaje cercano, ajustando el mensaje a los distintos públicos y utilizando formatos divulgativos que faciliten su comprensión.
En este sentido, contar con prescriptores de confianza, como las pescaderías tradicionales, es fundamental. Además, es necesario seguir apostando por la transparencia: explicar cómo se producen los alimentos, qué controles existen y qué beneficios aporta la acuicultura en términos ambientales, sociales y nutricionales, para generar una percepción más ajustada a la realidad y una mayor confianza por parte del consumidor.

¿Qué aspectos del F4BAC son los que han presentado un mayor reto?
Uno de los retos más importantes ha sido integrar la acuicultura dentro del discurso habitual del comercio tradicional, un sector que históricamente ha estado más vinculado a la pesca extractiva. Conseguir que ambos modelos se entiendan como complementarios y no como realidades enfrentadas ha requerido de diálogo constante y ejemplos prácticos que ayudaran a trasladar ese mensaje al día a día de la pescadería.
Por otro lado, también ha sido un reto coordinar acciones en distintos territorios y contextos, manteniendo un mensaje común y coherente, pero al mismo tiempo respetando las particularidades locales del sector.  

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