Castiñeira, Jesús

Jueves, 9 Marzo, 2017

¿En qué situación se encuentra el sector productor del mejillón?

Desde hace dos años la evolución es positiva. Pero hay que seguir mejorando y preparándonos para lo que nos puede afectar, como la toxina. Pero la calidad del mejillón es bastante buena. Nosotros dependemos también mucho del clima, que está muy cambiante y afecta al cultivo. Hay que adaptarse y vigilar estos cambios porque son importantes de aquí a un futuro.

¿Cómo os afecta el cambio climático?

En el cultivo del mejillón hay una fecha concreta para el desove, puesta de semilla y desdoble. El aumento de temperatura está provocando que haya cambios, como desoves fuera de época. Adaptarse al cambio climático es complicadísimo. Tenemos que pensar en controladores externos, como aparatos que nos sirvan para medir todos estas alteraciones de temperatura y corrientes.

¿Cómo repercute estas variaciones de temperatura al mejillón?

El mejillón es un molusco que desova por índice corporal, es decir  por subida de temperatura. Está acostumbrado a una temperatura determinada y cuando llega ese índice corporal, se estimula y se reproduce. Esto sucede en una época determinada del año. Si el cambio climático provoca un aumento de temperatura del mar, el mejillón se estimula continuamente y es un problema.

¿Qué puede suceder con esta sobrestimulación?

El mejillón pierde energía en el proceso de reproducción, por lo tanto, la carne va a ser de peor calidad.  Si un mejillón grande se reproduce continuamente es muy complicado que tenga fuerzas para recuperarse.

¿Cómo afrontan esta situación?

Estamos tratando de producir un mejillón más pequeño para mantener su vitalidad y tenga un mínimo de carne necesario.  En este caso, coincide que el mercado también nos demanda un mejillón más pequeño. Aunque también tenemos mercados de mejillón grande y hay que mantenerlos y darles una buena calidad. Hay que estar preparados porque la situación va a empeorar. El clima está siendo más brusco cada vez. Este verano superamos muchos días los 30 grados de temperatura. Es un cambio brutal para el sistema productivo.  

¿Cómo se va a preparar el sector para adaptarse a estos cambios?

Nosotros tenemos nuestra experiencia del día a día, pero necesitamos un aporte científico y gente preparada. Sabemos trabajar con nuestra maquinaria y nuestros barcos, pero tal vez necesitemos aparatos nuevos con profesionales preparados para trabajar con ellos y que nos ayuden. Es un reciclaje del día a día.

¿Cree que la sociedad da la espalda al mar?

Sí. Yo vivo pegado al mar y los niños no saben por qué sus madres están mariscando o qué son esos artefactos que están en las rías.

¿Qué podemos hacer para incentivar esta interacción con el mar?

Hay que revalorizar todo nuestro trabajo. Es cierto que muchas veces se trabaja de noche y con mal tiempo pero que tenemos que dar a conocer nuestra actividad y todo lo positivo que hay en ella.  Yo por ejemplo soy la tercera generación de mi familia que se dedica a la producción del mejillón.

¿Cómo se transmitió ese conocimiento en tu familia?

En el día a día. Vas aprendiendo. Por ejemplo, cuando contra